Sin la intención de revisar la ética del ser humano, ni mucho menos establecer modos de proceder fundamentales y eternos, cierto es que la aplicación de ciertas mentiras piadosas no deja de estar vigente.
Existe consenso en una mayoría silenciosa, acerca de la aprobación de enunciados piadosamente mentirosos, para evitar, cuanto menos atenuar, el impacto negativo de un hecho.
En este caso, se solicita en esta tribuna la aplicación de estas formulas en casos de consultas callejeras.
No resulta desconocido para nadie la instancia de pregunta urbana: ¿Estoy cerca de San Juan y Combate de los Pozos?" pregunta el peatón desprevenido, en Las Heras y Salguero.
Es en este preciso contexto en el que una mentira piadosa se impone como necesidad absoluta.
¿Por què decir "Sì, estás lejísimo, en la otra punta de la ciudad!?
Si lográramos un acuerdo tácito para que todos digamos, por ejemplo, que "Estás a 7 cuadras, seguí derecho . : . " y genera una cadena de mentiras piadosas en las que cada 7 cuadras, alguien - al ser nuevamente abordado con la pregunta - volverá a decir "No, estás cerca, estás a 7 cuadras. . . " y así llegar hasta el destino final, habiendo preguntado 5 veces cada 7 cuadras.
Podría preguntarse si este modelo no limita con la falta de respeto.
Este modelo tiende a garantizar un recorrido menos fatal, lejos de la desazón y ajeno a la frustración.
Pues en definitiva, cuando el transeúnte llegue a destino - al que igual hubiera llegado con el modelo del "Uh, estás lejísimo" - un duende de esos que habitan en los descansos de las escaleras del subte en Buenos Aires, dejará la oscuridad por un instante, y lo ayudará a entender que en el camino, este peatón se cruzó con gente que intentó ayudarlo a ser un poquito más feliz.
Sólo necesitamos ponernos de acuerdo.

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