martes, 28 de diciembre de 2010

Buenos y Nuevos Mozos.

Nunca logré comprobar si esto ocurrió, o es una leyenda. Aunque no parece ser eso lo más importante para Don Matías.

Don Matías sufría el abandono de su mozo más mozo. Ese que lograba que los clientes volvieran a su restaurante. Ese que llevaba consigo las señas más personales del servicio genuino.

Al límite, Don Matías publicó un aviso como medida rápida y efectiva. “Tomo mozo con experiencia comprobable”. Para Don Matías, la experiencia era clave. Poder comprobarla, también.

Se presentaron 7 candidatos. Quedaron 2. Raúl y Tomy.



Raul:
63 años. Casado hace 35 años con Esther. Vive en Castelar. Dos hijos. Veranea, si puede, en Mar del Plata, en marzo, una semana. Secundario completo.

Tomy.
29 años. Soltero. Vive en Las Cañitas. Veranea en Punta del Este del 28 de diciembre al 7 de enero. Aprendiz de Chef. Egresado de la Escuela de Cocineros del Gato Dumas. Es mozo desde hace 5 años. Empezó un curso de Sommeliere.

Al verlos, Don Matías los hizo pasar de a uno. A cada uno les dijo:
“Necesito que me convenzan que pueden ser el mozo que estoy buscando para mi restaurante. Demuéstrenme que conocen el paño. Quiero comprobar su experiencia”.

La presentación final se hizo en la cocina del restaurante. Casi a los gritos. Los motores de las heladeras querían impedir que esto ocurriera. Aliados del viejo mozo saliente.


Empezó Tomy:
“Me llamo Tomy, egresé de la Escuela del Gato,  trabajé en Palermo Hollywood en el mejor lugar de sushi, y atendí a muchos famosos cuando trabajaba en la pizzería más top de Llas Cañitas, donde tomábamos el pedido en un Ipad. Entiendo de lo nuevo. Conozco los nombres de la gastronomía que se viene. Ingredientes, productos.  Tengo la vida por delante. Hice cursos de atención al cliente y leí Los siete Hábitos de la Gente Altamente efectiva. Soy “el” candidato.

Don Matías observaba.

Continuó Raul Fuentes, el otro candidato..
“Yo soy Fuentes, trabajo de mozo hace 25 años. A la comida le digo en singular (raviol, ñoqui, una papa frita), recomiendo porciones más chicas para que no sobre comida, cuando destapo la gaseosa me guardo la tapa en el bolsillo de la chaqueta, con la misma mano. No tomo nota del pedido, y antes de que llegue el cliente, le pego 3 servilletazos a la mesa, mando las migas al piso, y sanseacabó. Pongo una servilleta arriba de los abrigos en una silla del costado, para que no se manchen. Cuando hay chicos en la mesa, me adelanto y tiro “Para los pibes les voy mandando una frita? Y además digo PeCsi. También digo la verdad sobre cuánto tarda cada pla. . . .”

Don Matías lo interrumpió.

“Fuentes, el puesto es suyo”.

Cuentan en Castelar que ese día, el pasado se río del futuro, pero en voz baja, con respeto y discreción.

1 comentario:

The Rainmaker dijo...

Yo hubiera contratado a Raul tambien. mas teniendo en cuenta que hablamos de un restaurant barrial donde seguramente el cliente sabe apreciar un servicio mas afectuoso que eficiente. Pobre Tommy, espero que el fracaso no le haga replantearse su vocacion que probablemente haya sido dictada por el resultado de 3 o 4 modernos tests de orientacion vocacional con escaso nivel de falibilidad. Raul en cambio seguramente se hizo mozo por un tio que cuando tenia 16 años le dijo "yo te voy a enseñar el oficio para que te hagas hombre". Obvio que empezo como ayudante de mozo. Buen post