domingo, 31 de octubre de 2010

La Universidad de la Calle

No son pocos quienes, con orgullo, expresan que muchos de los conocimientos que han utilizado para sobrevivir en ámbitos laborales, académicos o  - más simple - en la vida, no son oriundos de claustros académicos, sino de la "Universidad de la Calle", como eufemismo para identificar a la vida misma, esa que ocurre más allá de los muros domésticos, y que se va nutriendo de un sin fin de detalles vigentes en todas las etapas de la vida.


Frente a esto, y con un recorrido básico por el simple universo urbano, corresponde afirmar que es en la "Universidad de la Calle" donde, podría decirse:




  • Los mozos aprenden a memorizar los pedidos.
  • Los taxistas aprenden a conocer todas las calles de la ciudad
  • Los despachantes de nafta aprenden a guardar billetes excelentemente planchados, y ordenados por valor,en billeteras igualmente planchadas.
  • Los barredores de veredas de bar aprenden a sobreponerse al lascivo olor del alquitrán con el que limpian sos veredas.
  • Los choferes de colectivos aprenden a memorizar destinos, al tiempo que hacen cambios, responden preguntas imposibles, y hablan con el amigo que los acompaña en el contra estribo
  • Los que atienden librerías son capaces de responder sobre libros que van desde Toti Pasman hasta Clarice Lispector
  • Y los artistas urbanos aprenden a identificar a los canallas que disfrutan de su arte, y que escapan 10 segundos antes que empiezan a pasar la gorra. No solo aprenden a identificarlos, sino a tolerarlos sin perder la sonrisa.
Entre otros adorables seres.

Solo ejemplos de estudiantes de la "Universidad de la Calle". Que no tiene sede propia, que no ofrece un plantel de profesores, pero que recibe en sus aulas a millones de interesados que deseen llevarse consigo el saber más antiguo y perdurable que uno pueda encontrar. Capítulo aparte serán las lecciones que recibe el hombre de a pie.

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