domingo, 26 de septiembre de 2010

Sobrevivientes, en la Ciudad.


La vocación aparentemente imparable de modernizar y actualizar el paisaje arquitectónico de las ciudades parece atentar contra los resabios y guiños que el pasado se encarga de enviar hacia el presente, con moderada expectativa de llegar al futuro.

No se trata aquí de convencer a arquitectos de derribar edificios modernos para construir casas antiguas - como una colega supo ilustrarme oportunamente e iniciativa que contaría con mi firma incondicional - sino al menos, de detectar dónde están esas imágenes que - a gritos, a veces - nos dicen que hoy es hoy, porque hay un ayer que contar, y conservar.

Fachadas, baldosas, esquinas, vías. El cuerpo del pasado puede tomar cualquier forma. Son "sobrevivientes" del tiempo antiguo. Con una pizca de la historia en el presente, todo parece más lindo. Incluso, más sabio. Quién puede estar en contra de adquirir sabiduría?


Buenos Aires esconde esos detalles a cada paso. La "Tapa de Obras Sanitarias" que ilustra estas líneas, mira desde el piso el andar veloz de los nuevos tiempos. Sin embargo, no presenta planes de retirarse. Parece eternizada. Si ya no se fue, si resistió el avance feroz de fin de siglo, es que decidió quedarse para siempre. 

Aunque encima de ella, el mundo, el tiempo y nosotros, avancemos con prisa, hacia ningún lado.

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