jueves, 12 de enero de 2012

Muelles

Los muelles de pescadores emergen en los pueblos costeros como una alfombra roja de ingreso hacia el mar, hacia el río. Es el símbolo del pecado permitido. Si hubiera un cartel de "prohibido pisar el mar", los muelles nos regalarían el atajo perfecto.

Albergan en su corazón a una variada fauna de personajes, que no hace otra cosa que transformar estos espacios perpetuos e invencibles al tiempo, en un espectáculo natural. Entre sus protagonistas cotidianos, aparecen:


Pescadores expertos, con toda la tecnología y accesorios disponibles. Pescadores expertos, sin inguna tecnología más que una caña afectada por la sal de los mares.

Pescadores oriundos del lugar, que buscando su pesca para incorporarla a su dieta diaria, se cruzan con pescadores de verano, que pasan allí un rato de esparcimiento.

Pescadores jóvenes, que con energía en abundancia y paciencia en escasez, intentan llevarse un premio.

Pescadores eternos, que con la poca energía remanente, pero con oficio y paciencia en abundancia, esperan el momento que saben, llegará más tarde que temprano.

Pescadores parlantes, que encuentran en el diálogo con el colega, la razón de su paso. Pescadores en silencio, que en diálogo con ellos mismos, transitan las horas de espera.

Impresiona la fortaleza de los muelles, que mientras pasan días, semanas, años, décadas, siglos, resisten la fuerza de la naturaleza, inmóviles. Parecen esbozar una mueca, cuando por vez millones, ven llegar a un pescador ilusionado, sabiendo de antemano el destino que le espera.

En un muelle conviven personajes de todo tipo, y un testigo que los observa, disfrutando de su existencia y andar, para luego volcarlo en un blog.

1 comentario:

The Rainmaker dijo...

Gran post testigo! Gran poder de observacion (supongo inspirado por las #historiasdeplaya)Siempre aprecio tu forma simple y concisa pero a la vez rica en lexico y metaforas para explicar lo que se ve y no se ve. Abrazo (PD: Yo soy uno de esos pescadores)